Román Calleja

Cucarachas

sinopsis

En Nueva York, en ese gran Moloch donde el acero y el hormigón rascan el cielo, hay hombres y mujeres que se debaten en las cloacas. Allí, perdidos en un inmenso laberinto de calles rectilíneas, en la marea de innumerables rostros grises y crispados, dos españoles conocen la marginación y la miseria. José, boxeador retirado, sonado por mil y un golpes, otrora segundo en el ranking, besa una lona que ya no rodean doce cuerdas, sino la cochambre de un vetusto cuarto, fiel reflejo de su propio facaso. Chola, bailarina de éxito en su juventud, contempla aterrada el paso de los años que, un día, le recuerdan que sus sueños eran otros. Unidos por ese azar que nace de la necesidad, del miedo a la soledad; Chola y José recurren a lo inevitable. Ella venderá su cuerpo, él, aprovechando su famoso gancho, será el chulo. El tiempo trenzará el cariño necesario para disfrazar su mútua dependencia. Sin embargo, más allá de su situación real o, por mejor decir, a causa de ella, cada uno soñará su propia salvación, el hilo de Ariadna que les conducirá fuera de la espiral de la aniquilación. José hablará a un sillón como si fuese su madre, irracional forma de agarrarse a lo perdido para no reconocer haberlo perdido todo. Reconstruirá una falsa España, paraíso donde sus deseos se verán cumplidos, olvidando que en su juventud era América la meca soñada y España la cárcel de sus anhelos. Chola volverá a la fantasía adolescente del hombre salvador pero ya su príncipe no llegará envuelto en aureolas románticas, simplemente tomará al primero que se ofrezca. Ella es mucho más pragmática que José. En este microcosmos de difícil equilibrio aparece un tercer elemento, norteamericano para más señas. Se trata de Teddy, afiliado a una extraña secta en tratamiento psicoanalítico desde hace cinco años. Se establece una autorelación, todos necesitan de todos, todos utilizan a todos, pero todos piden algo a cambio. Como en un crisol las tensiones largamente acumuladas reaccionan, provocando una serie de situaciones límite, que van desenmascarando progresivamente a los personajes, ya no ocultan tan celosamente sus intereses primarios. Momentos irracionales, comparaciones absurdas, monólogos o discursos extemporáneos, dispuestos en calve de humor, contribuyen a aligerar el dramatismo de la obra.

ficha técnica

Actores
Chola, Belén conde
Tedy, Julio Ganzo 
José, Fernando Madrazo

Dirección
Román Calleja

Técnicos de escena
Joaquín Astorga
Kike León

Producción
Francisco del Castillo

Texto
Guillermo Gentile

Escenografía
Carlos Gala

Vestuario
José Fernández Barremo

Iluminación
Manuel de la Peña

Realización / Escenografía
Manuel Marzán (pintor)
Talleres Fuper
Ramon Q. (carpintería)

Peluquería
Ana, Titos y Manuel

Maquillaje 
Kana

Fotografía
Pablo Hojas

Diseño Gráfico
Jesus Hoyos y América Grafiprint

Asesoramiento técnico
Fed. Cántabra de Boxeo y Esteban Eguía

notas del autor

Desde la creación de Caroca, la trayectoria hacia la dedicación y profesionalidad, ha sido un objetivo continuamente perseguido a lo largo de sus puntuales producciones anuales. 

La joven compañía cántabra ha hecho de su último espectáculo todo un argumento de peso incontrovertible. 

Lo verdaderamente insólito, lo sorprendente, lo irrebatible es haber conseguido preparar el salto profesional, hasta demostrar que contra el viento y la marea de la indiferencia institucional y solo por la tenacidad y voluntad de existir de sus gentes de teatro hayan llegado a crear un producto teatral de una cálida cuestionable. 

Así, por primera vez, Cantabria cuenta con una compañía que lleva el nombre de su comunidad por el resto del estado y suscita la admiración y el respeto de la crítica y de los espectadores. 

Moisés Pérez Coterillo.

prensa

artículos, reseñas y notas

“.. Los tres actores, Belén Conde, Fernando Madrazo y Julio Ganzo, se mueven poderosamente sobre las tablas. El espectáculo va creciendo a medida que transcurren los minutos… La obra es un entrevero de historia increíble y salpicaduras alógicas. El personaje que representa a un boxeador sonado es quien da pie a las absurdidades, a toda una alogicidad descacharrante. El otro personaje varón es quien conecta mediante lo serio con todo el mundo disparatado del boxeador y su coco roto. En esa mezcla disparatada, el humor nos llega a bocanadas. La mujer es l que otorga al humor su parte refractaria, aunque de un modo expresionista, que viene al pelo para la trama total. Y es al final donde el aparato de humor se inclina ante la fuerza del drama… Un final perfecto”.

José Luis Merino

Bilbao – 11/10/1985

…“Gentile añade una dimensión grotesca que, sin duda, es lo más interesante del drama. Lo grotesco supone siempre cierta distancia, cierto margen para la reflexión y la ironía, y en “Las cucarachas” esa dimenesión existe”. El trabajo de los actores y el del director es muy estimable y confiere a la representación una solidez clara”.

José Monleón

Madrid – 9/11/1985

“… Todo está tratado en clave de humor negro, y parece como si la mano mágica de Beckett apareciese de cuando en cuando para impulsar unos diálogos y unos choques de estilo circense… El drama es evidente. Los tres actores, envueltos en una atmdsfera de pesadilla, realizan un gran trabajo, bajo la dirección de Román Calleja. Todo ello está revestido de seriedad profesional. Belén Conde, Julio Ganzo y Fernando Madrazo crean un mundo que a fuerza de ser real parece el fruto de un mal sueño. La escenografía de Carlos Gala es absolutamente desoladora, y desde que se encienden los focos nos sitúa en el clima donde sólo la fantasía y la ingenuidad acuden en ayuda de esos tres desgraciados personajes para hacerles creer que “todavía” es posible alguna esperanza. Los aplausos fueron muchos y sostenidos para todos los que de un modo y otro —hay un equipo técnico muy seriamente concebido— forman parte de la compañía.

Adolfo Prego

10/11/1985

«La escenografía de Carlos Gala es adecuada y sugerente, lo mismo que la iluminación firmad por Manuel de la Peña. Todo el conjunto está adecuadamente dirigido por Román Calleja… la técnica funciona en el mismo tono de corrección. Resumiendo, la llegada de “Caroca”al Ayala se justifica por el propio espectáculo que nos trae. Si el público supiera que es lo que le ofrecen de puertas hacia adentro, seguro que el teatro rozaba el lleno”.

C. Bacigalupe

Bilbao – 13/10/1985

“…Un triángulo trazado con ironía y un humor ácido a veces y poético otras, envuelto en la melancolía del infortunio y en el único lenguaje capaz de describir el oprobio sin la crudeza estertórea del realismo: el absurdo. Gentile es un buen artesano de la escena… Fernando Madrazo matiza con precisión y espléndidas dotes actorales la complejidad y la dimensión de un personaje lleno de posibilidades de lucimiento que sabe aprovechar al máximo, secundado correctamente por sus dos compañeros de reparto, Belén Conde y Julio Ganzo. Los tres integran, junto al director, Román Calleja y el resto del equipo, la Compañía “Caroca”… que realiza con esta obra una brillante representación en Madrid”.

Juan C. Avilés

Madrid – 2/11/1985

.. «La Chola”, José, y Teddy, componen un trio incisivo de personajes que no se olvida fácilmente en la interpretación de Belén Conde, Fernando Madrazo y Julio Ganzo auténticas cucarachas del sótano que las acoge y sobre los que medio se desmorona. Excelente dirección de Román Calleja, con escenografía y música sugerente del conjunto.

Antonio Valencia

Madrid – 17/11/1985

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